Aprendí

En estos meses aprendí:

  • que la gente que más amas es la que deja las heridas más profundas sin el menor remordimiento;
  • que el hombre que dijo quererme durante décadas puede olvidar mi nombre de un día a otro;
  • que sólo basta un “te quiero pero ya no quiero estar contigo” para destrozarme el corazón en millones de pedazos;
  • que las separaciones amistosas son un mito;
  • que no voy a rogarle a nadie a dejarme estar en su vida, si me quiere ahí hará el esfuerzo, de lo contrario es mejor estar sola;
  • que no cualquiera -aunque sea el dueño de una sonrisa que ablande las rodillas- merece un lugar en mi corazón;
  • que los tiempos difíciles no necesariamente unen más a las parejas;
  • que el hombre más simpático puede convertirse en un patán tan pronto deja de quererte;
  • que nueve años los olvida en dos meses;
  • que valgo más que una bicicleta;
  • que no voy a comprarme las proyecciones de mentes confundidas;
  • que el coraje no se elimina con el perdón;
  • que las promesas, como las palabras, se las lleva el viento;
  • que las acciones hablan más fuerte que las palabras, y en este momento, no dicen nada;
  • que hay disculpas que jamás llegarán;
  • que aunque otorgues suficiente libertad nunca será suficiente;
  • que la gente que deja destrucción a su paso a lo largo de la vida, tarde o temprano, también te destruirá a ti;
  • que no voy a aceptar majaderías de los que dicen ser mis “amigos”;
  • que no voy a dejar que nadie, y mucho menos un hombre, dicte el qué, cómo, cuándo, dónde y con quién en lo que a mí concierne;
  • que tengo dignidad para no dejarme tratar como mierda por nadie;
  • que nunca más volveré a fallarme a mí para no fallarle a otro;
  • que a veces es mejor mentar madres que quedarse callada;
  • que no voy a dejar que menosprecien mi trabajo;
  • que ya no espero nada de nadie;
  • que no quiero cosas a medias;
  • que no dejaré entrar a nadie en mi vida si tiene asuntos inconclusos;
  • que aún la gente que no conozco en carne y hueso puede preocuparse por mí;
  • que los amigos verdaderos no me dejan, nunca, y que a pesar del tiempo y la distancia ellos siempre estarán ahí para escucharme y ellos siempre van a quererme a pesar de mis defectos;
  • que al final del día sólo me tengo a mí y eso, más veces que menos, es suficiente.
Anuncios