Cuando jalan el tapete, en el que creías estar parada con firmeza, debajo de tus pies, el mundo se resquebraja. La cabeza no te funciona o piensa sin parar.

Buscas descanso y no logras dormir. No quieres soñar para no ilusionarte, no quieres despertar porque sabes que la realidad es peor.

Sin embargo, despiertas. Con los pensamientos confusos de ayer, con dolor en el estómago porque otra vez olvidaste comer, con el corazón resquebrajado, ¿cuánto más es capaz de aguantar?

No lo sabes. De cualquier forma te levantas otra vez y te vistes con la fuerza que aún te queda hasta que llegue el momento de dormir otra vez y sentir que ya no existes.

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